es un derivado benzimidazólico de amplio espectro helmíntico y antiprotozoario frente a parásitos intestinales y tisulares. Muestra actividad larvicida, ovicida y vermicida; se cree que ejerce el efecto antihelmíntico inhibiendo la polimerización de la tubulina, lo que causa la disrupción del metabolismo del helminto, así como la disminución de energía, que inmobiliza y después mata el helminto sensible. Es eficaz en el tratamiento de parásitos tisulares como Echinococcus granulosus y Echinococcus multilocularis, causantes respectivamente de la equinococosis quística y de la equinococosis alveolar. También es efectivo en los tratamientos de la neurocisticercosis debida a la infección por Taenia solium. En caso de Giardia lamblia los efectos del albendazol sobre los trofozoitos se manifiestan por alteraciones en el citoesqueleto, el fármaco se une a los microtúbulos y a los microfilamentos (microcintas), condicionando una desorganización del citoplasma (alteración morfológica del parásito), dislocación del disco ventral con la consiguiente pérdida de la viabilidad. Existe también evidencia de que el fármaco produce pérdida de la adhesividad del trofozoito a las paredes intestinales. Posee efectividad contra quistes de Echinococcus granulosus.