es un derivado del ácido indol acético, con propiedades analgésicas y antipiréticas. Inhibe la actividad de la enzima ciclooxigenasa para disminuir la formación de precursores de prostaglandinas y tromboxanos, a partir del ácido araquidónico. Aunque muchos de los efectos terapéuticos y adversos de la indometacina se pueden producir por la inhibición de la síntesis de prostaglandinas en distintos tejidos, otras acciones también pueden contribuir significativamente a los efectos terapéuticos del medicamento.
Como antigotoso actúa por mecanismos analgésicos y antiinflamatorios; no corrige la hiperuricemia. Puede actuar de forma periférica en tejidos inflamados, probablemente mediante la inhibición de la síntesis de prostaglandinas y por la inhibición de la síntesis y/o acciones de otros mediadores locales de la respuesta inflamatoria. Además, pueden estar implicadas la inhibición de la migración de leucocitos, la inhibición de la liberación y/o de las acciones de las enzimas lisosómicas, la inhibición de la fosfodiesterasa que da lugar a un aumento en la concentración intracelular de monofosfato de adenosina cíclico (AMPc) y acciones sobre otros procesos celulares e inmunológicos en tejidos mesenquimatosos y conectivos.
Las acciones analgésicas pueden comprender bloqueo de la generación del impulso del dolor, mediante una acción periférica que suele suceder por la inhibición de la síntesis de prostaglandinas y posiblemente por la inhibición de la síntesis o de acciones de otras sustancias, que sensibilizan los receptores del dolor a la estimulación mecánica o química. La inhibición de la síntesis de prostaglandinas en el SNC también puede contribuir al efecto analgésico. Suele producir antipiresis por la actuación central sobre el centro hipotalámico, que regula la temperatura para provocar vasodilatación periférica que da lugar a un aumento del flujo sanguíneo cutáneo, de la sudación y de la pérdida de calor. La acción central puede implicar la inhibición de la síntesis de prostaglandinas en el hipotálamo.